CASA MIRA. Plaza de San Vicente nº 3

Estilo artístico principal: Modernista
Cronología: 1900-1903

De similares características que la Casa-Museo Modernista o el Centro Cultural Gómez-Tortosa, la Casa Mira está considerada como la “gran joya” del Modernismo de Novelda, ya que, a diferencia de otros inmuebles, la presente vivienda conserva prácticamente intacta la mayor parte de sus elementos arquitectónicos y decorativos originales, además del mobiliario y los enseres utilizados por sus propietarios desde su construcción a principios del siglo XX.

Edificio de uso privado situado en pleno centro urbano, conocido así por su primer titular, Francisco Mira Abad, un destacado cosechero local, exportador de vino y aceite, quien, siguiendo los pasos de otras familias adineradas de la época, decidió construir su nueva vivienda dotándola de los últimos aires de modernidad arquitectónica y artística, más acorde con los nuevos tiempos y en la línea de distinción social y económica que caracterizaba a la sociedad burguesa del momento.

Así pues, nos encontramos ante una mansión de grandes dimensiones, de planta rectangular, compuesta por un bajo y dos pisos. Desde la Plaza de San Vicente, su única fachada presenta más bien una apariencia sencilla, destacando el color rojo de los ladrillos utilizados para el revestimiento de los dos cuerpos superiores, además de las rejerías de las ventanas y balcones, y el gran alero de madera, sustentado sobre ménsulas dobles, que sobresale de la techumbre, decorado con azulejos de temática vegetal. Sobriedad que contrasta completamente con la profusa ornamentación que guarda su interior.

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El inmueble presenta dos accesos, con la entrada principal que se sitúa entre los dos grandes ventanales enrejados de la planta baja, y la puerta de servicio localizada sobre el margen izquierdo de la fachada, según miramos de frente.

La puerta principal es de madera de nogal, robusta, aunque de diseño sencillo. Tras ella se abre el recibidor, dividido en dos espacios por una hermosa cancela de hierro forjado y pintado en tonalidades verdosas.

A la izquierda se halla la puerta que da paso al despacho principal del propietario de la casa, en su día el Sr. Mira, cuyo interior conserva profusos elementos decorativos en cuando a sus paredes y techos, así como el mobiliario propio de la estancia, con la mesa de escritorio, el sillón, sillas, o el mueble-biblioteca, entre otros, todo ello en madera de caoba tallada, combinada en nogal.

Frente a la entrada del despacho y a la derecha del recibidor se halla otra puerta que da acceso al salón de estar o sala de visitas, presidida por un conjunto de sofá y sillones tapizados en telas de colores suaves con decoración floral, además de un mueble-vitrina y dos armarios rinconera.

Desde el recibidor se accede directamente al vestíbulo, ejerciendo éste las funciones propias como espacio distribuidor del resto de estancias, destacando, sin lugar a dudas, la escalera helicoidal que suelen tener este tipo de construcciones para comunicar las distintas plantas. El ascenso por ella constituye todo un lujo de detalles florales pintados sobre las paredes y el techo, con un zócalo de madera que recorre toda la subida, decorado con vistosos y alegres colores. De esta decoración lo que más llama la atención es el excelente estado de conservación en el que se encuentra, pues a pesar del paso de los años y de las humedades que siempre están presentes en este tipo de edificaciones, todavía se mantiene íntegra casi en su totalidad.

El vestíbulo también da paso al salón-comedor, dotado con la misma mesa central, las sillas, los dos sillones y el magnífico sofá utilizados desde principios del pasado siglo, además de los enseres domésticos y ajuares originales utilizados diariamente en la estancia por la familia.

Un patio de luces trasero, descubierto y de reducidas dimensiones, sirve para iluminar y ventilar, de forma adecuada, el resto de habitaciones.

En el primer piso se encuentran ubicadas las habitaciones y dormitorios de la familia, aunque excepcionalmente una de ellas se utilizó también como segundo despacho del propietario, siendo éste de mayores dimensiones que el de la entrada y destinado a ser, indudablemente, el lugar de trabajo habitual del mismo.

El segundo piso alberga toda una serie de habitaciones, de dimensiones más reducidas que las del resto de la casa y sin ornamentar, al cumplir la función como almacenes, trasteros y dormitorios del servicio.

En la actualidad, aunque el edificio mantiene su titularidad privada, al quedar en manos de los herederos de D. Francisco Mira, bien es cierto que, ocasionalmente, se abre al público y se establecen visitas para darla a conocer.

Por su interés arquitectónico, artístico, cultural y patrimonial, desde hace unos años, el Ayuntamiento de Novelda se halla realizando las gestiones oportunas para llegar a un acuerdo con los propietarios con el fin de adquirir y poner en valor este excepcional y singular inmueble que atesora nuestra localidad.