Calle Mayor nº 21
Estilo artístico principal: Clasicista – Modernista
Cronología: Finales del siglo XIX
Situado entre medianeras, presenta una fachada de pequeñas dimensiones, de proporción vertical, siendo mayor la altura que su anchura.
Se estructura a tres niveles, con una planta baja y dos pisos, distinguiéndose claramente los dos cuerpos superiores del inferior por una moldura horizontal, tipo cornisa, así como por el tratamiento de las superficies.
Restaurada recientemente, la fachada ha perdido parte de sus elementos constructivos y decorativos originales, destacando sobre todo el revestimiento de ladrillos rojos que existía sobre el cuerpo superior del edificio, sustituido por un enlucido de color rojo.


De este modo, el cuerpo inferior está realizado con materiales pétreos, con un zócalo de superficie lisa y un paramento con líneas huecas horizontales a las que se superpone, en cada hueco, una banda vertical, coronada por una flor de lis. Bandas que continúan sobre los pisos altos en forma de pilastras, constituidas por pequeñas placas cuadradas, tanto a los extremos como en el hueco central de la fachada.
El edificio posee un único acceso, localizado sobre el margen derecho de la fachada, con una puerta de madera de doble hoja y una plancha fija superior. Sobre el margen izquierdo de la planta baja aparece un gran ventanal, alineándose verticalmente tanto ésta ventana como la puerta con los dos grandes vanos que aparecen en cada una de las plantas superiores. Remata la fachada un alero de madera, sustentado sobre ménsulas con decoración tallada, formando entre ellas casetones, donde se incrustan azulejos con motivos geométricos.
Desde el punto de visto decorativo, los materiales utilizados originalmente para la decoración de la presente fachada son propios del modernismo, como los ladrillos del paramento (que han sido revestidos en la actualidad), las pilastras de orden gigante, el alero de madera o los azulejos cerámicos, entre otros, aunque la composición y estructuración del edificio responde más bien a los modelos clásicos del siglo XIX. Especial atención merece la rejería presente en los balcones y en la gran ventana de la planta baja, así como las molduras de encuadre de los vanos, de tema geométrico y floral geometrizado. Las ménsulas y las repisas de los balcones también aparecen con decoración geométrica, de concepción barroca. Los balcones del primer piso presentan como excepción una ménsula central en lugar de las dos habituales.













